
Nuevamente estamos llegando al final de una etapa del camino.
2007 se prepara para partir y formar parte de la historia. Como sus 2006 hermanos anteriores fue repartiendo de forma indiscriminada, bienes y males, alegrías y tristezas, fortunas y ruinas, amores y odios. Como un infatigable sembrador lanzó al viento y sobre el surco toda clase de semillas que cada uno en particular tuvo que cultivar en el huerto de vida que le corresponde.
Bien es cierto que a veces las lágrimas nos inundaron los ojos, ¿pero, que cosecha se puede lograr si no tiene el agua necesaria?
En el silencio que precede a los grandes eventos…cuando la concurrencia por fin sentada y expectante en el recinto del teatro contiene el aliento esperando que la batuta del director de la orden a la orquesta de atacar los primeros compases de la Obertura el Dios Tiempo se desliza, nos acaricia, trata de hacernos entender la belleza que existe en el silencio, en la espera, en los paréntesis… por eso debemos de buscarlos.
Alegre es el compartir, reconfortante es sentirse rodeada del calor de la compañía, pero de vez en cuando, hay que saber disfrutar de la caída silenciosa de los minutos que como las hojas del silencio alfombran nuestro espíritu y abonan la tierra para que dé abundantes frutos.
Para todos los que amo deseo que dentro del bullicioso nacimiento del 2008 puedan disfrutar de alguno de esos momentos de intimidad a los que se refería Antonio Machado en su poema:
Converso con el hombre,
que siempre va conmigo,
quien habla solo, espera
hablar con Dios un día…
Mi soliloquio es plática
con ese Buen Amigo
que me enseñó el secreto
de la filantropía.
¡ADIOS 2007! ¡BIEN VENIDO 2008!
Besos. Ely